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LABIO LEPORINO

Labio leporino:

Hay veces que nuestra biología se expresa en nosotros de la forma más clara posible, aunque para ello tenga que manifestarse en un recién nacido.

Este es un pequeño contenido de terapia que concierne a una madre y su bebé de 3 meses.

Mateo tiene labio leporino y Raquel, su madre, viene a consulta a que alguien le de una información que al menos sea relevante. Lo que Raquel no suponía es que esta información más que relevante, va a ser reparadora.

El labio leporino es una malformación. Es decir, el bebé nace ya con un problema que se ha gestado durante su etapa uterina. Madre y bebé son considerados como uno solo durante esta etapa que es el embarazo. Cualquier conflicto traumático que una madre experimenta, se puede expresar en la biología del niño/a, como prolongación de su madre que es.

Lo que aquí se está esclareciendo es una dato muy importante: todo síntoma o adaptación biológica con el que nace un bebé, está revelando un conflicto bastante intenso que ha experimentado su madre durante el embarazo (también puede tener su origen en una memoria transgeneracional).

Dicho esto, la pregunta es solamente una:

– Terapeuta: ¿Qué es lo que has deseado con todas tus fuerzas durante estos últimos meses de embarazo, que estabas segura de que lo ibas a tener y en el último momento te lo quitaron?

– Raquel: …… pffff   Eso es mi ascenso….

– T: Casi lo consigues ehhhh.

– R: Yo era subdirectora de coordinación de una mediana empresa de alimentación. Llevaba tres años esperando dar este salto tan importante para mí, era mi objetivo. Me dijeron que seguramente iba a ser yo la nueva directora, que sólo tenía que esperar unos meses. Durante ese tiempo me quedé embarazada y todo iba muy bien, pero un día me enteré de que el puesto ya no era mío. Necesitaban a una persona con facilidad para viajar y que no le importase trasladarse a otra cuidad….

En ese momento en que se enteró de la noticia, Raquel sufrió un bioshock. Sintió que nada tenía arreglo. Se veía a sí misma en la tesitura de una incompatibilidad: ser madre o conseguir su puesto tan deseado.

Algo muy importante, grande y vital le quitaron cuando ya lo tenía atrapado.

Esta fuerte impresión se manifestó en Mateo como labio leporino.

Cuando Raquel asoció su episodio con el profundo sentido biológico que se expresaba en Mateo, algo en ella hizo click. Soltó toda la rabia que albergaba (era muuucha) y entonces se permitió primero: quedarse en paz, segundo: dedicarse a su hijo (su mejor elección) y tercero: Raquel es en la actualidad una gran coordinadora y administrativa en otra empresa donde no necesita ascender, porque ese deseo, ese anhelo ahora lo suple Mateo cuando llega a casa.

Y esto… es reparación…. Una doble reparación: la primera y la más necesaria: la herida emocional que estaba presente y latente en Raquel y en el bebé; y la segunda: Mateo, que tiene su propia capacidad de regeneración, no carga ya con ese contenido traumático que había experimentado junto a su madre y que no permitía, porque lo bloqueaba, el comienzo de la recuperación física.

Importante precisar que al igual que ahora sí está presente en Mateo su potencial de regeneración corporal, también es bienvenida y complementaria la aportación de la cirugía. Las dos cosas, juntas, permiten que Mateo obtenga lo que siempre ha merecido: el mayor bienestar.