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LAS INTOLERANCIAS ALIMENTARIAS DE PILAR

Pilar viene a terapia por una acidez estomacal y por in-tolerancia a la leche y al trigo.

Su hija de 9 años también tiene intolerancia al trigo.

Los problemas digestivos suelen ser un problema estructurante, es decir, vienen de tiempo atrás, y aunque hay una situación desencadenante, la persona con síntomas del aparato digestivo, lleva mucho tiempo TOLERANDO situaciones con las que “NO TRAGA”.

La acidez estomacal es un síntoma de “ACEPTACIÓN POR COJONES” que aparece cuando lo que comemos, a veces porque no tenemos más remedio, se nos hace tan tan costoso digerir, que necesitamos mucha más cantidad de jugos gástricos. Se trata de desavenencias familiares con las que yo tengo que tragar. El sentido biológico de la acidez es deshacerse del bocado.

Las intolerancias alimentarias están relacionadas con las figuras de autoridad, permiso y protección. Éstas son las figuras materna y paterna.

En el caso de la intolerancia a la leche (lactosa) la persona expresa un conflicto con la figura materna (el rechazo a la madre).

En el caso de la intolerancia al trigo (gluten) la persona expresa un conflicto con la figura paterna (el rechazo al padre). El gluten equivale al pan, arquetipo del jefe del clan; la intolerancia al gluten manifiesta un mal ambiente familiar por CULPA del padre o persona que ejerce la función paterna.

Es más acertado decir figura paterna que padre porque la figura paterna puede ser mi padre o mi marido al que igualmente rechazo y no acepto su posición.

– Terapeuta: ¿Desde cuando tienes acidez de estómago?

– Pilar: A los 12 años ya tenía.

(Esto indica que su madre tenía que comerse los marrones, las conflictos familiares, situaciones que no quería vivir en relación al hombre, “el culpable”).

– T: Tu acidez estomacal viene de los conflictos familiares que ya desde pequeña junto a tu madre teníais las dos que soportar. El clima de la familia era muy ÁCIDO. Tu hija hereda, al igual que tú con tu madre, esta intolerancia a determinadas figuras, en su caso a la figura paterna: su padre, tu marido.

– P: Mi marido lleva muchos años provocando que su hija no le quiera. Siempre llega a casa borracho e incluso la niña ha llegado a esconderse porque le teme.

(Este es el ambiente familiar que no se puede ACEPTAR – TOLERAR generado por la figura paterna).

– T: Es tu marido el que crea un mal ambiente familiar en casa y la niña lo somatiza con intolerancia al gluten). Pero esto no viene de ahora, verdad? Llevas mucho tiempo así, TRAGANDO.

– P: Mi padre siempre hizo lo que quiso, y el junto con sus hermanos a los que acogió en nuestra casa, iban y venían a su antojo.

– T: ¿Y tu madre cómo vivía esta situación?

– P: Mi madre nunca hizo nada, no tendría más remedio que aceptarlo todo.

Como se puede apreciar, en la casa familiar el ambiente era IN-TOLERABLE. Madre e hija padecieron lo que la figura de autoridad y protección provocaba con su actitud.

La madre de Pilar vivió este rechazo a la figura paterna, siempre con el resentir presente de “comernos lo que nos toca”.

Pilar tiene intolerancia al trigo por el conflicto vivido desde la infancia en relación al hombre y esta aceptación forzosa.

A su vez la intolerancia a la lactosa le viene por el rechazo a la madre y la necesidad de que su madre deje de tolerar lo que tanto permite (claro ejemplo de que el síntoma expresa un conflicto). Para el inconsciente de Pilar, llega un momento que la figura materna es tan tóxica como la paterna. Él hace y ella permite.

En el caso de su hija, se repite la historia y más si hay un padre de familia provocando semejantes situaciones cuando llega a casa.

La acidez estomacal crece más y más para digerir esto tan grande y pesado. Se fue reduciendo cuando dejó de “tragar” lo “intolerable”.